Cómo superar el miedo a fallar para crear una cultura de aprendizaje

miedo a fallar

En la era del cambio continuo, solo el aprendizaje continuo puede salvarnos, pero ¿estamos preparados para fallar para poder aprender? Uno de los principales enemigos de la innovación es el miedo.

English version | Miedo a fallar, miedo a perder, miedo a ser ridículo. La forma en que como líderes reaccionamos ante el fracaso, hace que nuestros empleados reaccionen de manera similar antes similares situaciones. ¿Estamos dando el ejemplo correcto a nuestros empleados?

Cada uno de nosotros responde al estrés y al miedo de manera diferente. A unos los motiva, a otros los paraliza. Y también varía nuestra respuesta según en qué ambiente o contexto debemos decidir. ¿Qué es mejor en una empresa, ser arriesgado o no? La respuesta es que depende. Depende de la tarea en particular, y depende de nuestros objetivos. Si queremos mantener el status quo, mejor no estresarnos. Pero si queremos crecer, y mejorar, no queda otra que arriesgarse de vez en cuando a saltar el vacío. Ahora la pregunta es, ¿A qué le tememos? ¿Como podemos superarlo? ¿Vale la pena?

Que genera el miedo

Tenemos miedo a fallar porque no queremos arriesgar lo que tenemos. La sociedad actual castiga lo distinto, no queremos quedarnos afuera. Grandes creativos como Copérnico y Da Vinci fueron castigados en su época por sus innovadoras ideas. Edison falló 999 veces hasta lograr que a la vez 1000 la primera lamparita funcionara. En estos casos se trataba de emprendedores unipersonales, pero ¿qué pasa cuando somos parte de una empresa, o incluso dentro de una familia? Tememos decepcionar a nuestro equipo, y que nos dejen de lado.

Las personas tienden a evitar hacer cosas que pueden influir negativamente en cómo otros perciben su competencia en el trabajo. Si bien es una forma de autoprotección, puede afectar negativamente la forma en que las personas interactúan en equipo. Las personas que no se sienten psicológicamente seguras evitan proponer ideas o mencionar que notan un problema en el proceso.

Fallar es el nuevo status quo

El miedo a fallar causa más dolor que el fracaso mismo. Afecta todas las demás actividades que uno realiza, e incluso puede convertirse en una profecía autocumplida. Sufrimos más porque no estamos haciendo lo que queremos, o porque lo hacemos, pero a medias, para evitar más sufrimiento futuro. Cuando la realidad es que mucho de lo que estamos queriendo evitar está en nuestra imaginación, porque planteamos qué es lo peor que puede pasar, y no vemos claramente lo mejor que puede pasar.

De a poco tenemos que empezar desmitificar el miedo de fallar tanto como individuos como parte de un equipo en una empresa.

En booking.com dicen que fallan 9 de cada 10 veces, por lo que afirman según la entrevista al profesor de Harvard Stefan Thomke que su status quo es fallar. Es más común fallar que no fallar, pero es la única forma de lograr innovaciones y cambios en la página que atraigan al cliente, lo que buscan es promover un ambiente donde la gente no tenga miedo de fallar. Todos los empleados están constantemente haciendo cambios en la página, hasta que las estadísticas reales de las visitas de los clientes demuestran que funciona y que no.

Enfrentar el miedo: ¿Qué es lo mejor que puede pasar?

Michelle Poler, emprendedora Venezolana que actualmente vive en New York, inició una campaña que se llamó 100 miedos en 100 días, y filmó como enfrentaba cada uno de sus 100 miedos. A partir de esta experiencia, se convirtió en un speaker indiscutido del tema, fundando Hello Fears para ayudar a otros a salir de su zona de confort y potenciarse. Michelle destaca que lejos de querer evitar los miedos, debemos entender que los tenemos, y enfrentarlos. Si enfrentar un miedo, como hablar en una reunión, defender una idea o publicar un video tiene alguna probabilidad de ayudarte en tu vida, ¡entonces hay que arriesgarse!

Ser valiente significa que, a pesar del miedo, tenemos el coraje de actuar, y eso es mucho más poderoso e inspirador que no tener miedo. Michelle Poler

La pregunta es, ¿perdemos más haciendo o no haciendo? Para empezar a cambiar, como nuestra mente esta seteada para decir más NO que sí, tenemos que replantearnos, en vez de todo lo peor que puede pasar, sino todo lo mejor que puede pasar si nos sale bien, y luego analizar si vale el esfuerzo pena.

Si vamos a fallar, fallemos rápido

¿Por qué ahora fallar se ha hecho más popular? Es que hasta hace poco, los cambios eran más lentos, las compañías podían darse el lujo de dedicar dos años a desarrollar un producto. Luego de dos años de inversión entonces, fallar no era una opción. Hoy el cambio es tan repentino y vertiginoso, que si un producto tarda 2 daños en salir al mercado, ya está obsoleto. Aunque parezca extraño, fallar rápido resulta más productivo en el largo plazo que buscar la perfección, o que no hacer nada. Entonces las compañías prefieren explorar y testear tanto como sea necesario hasta lograr el resultado positivo. Equivocarse ya no debería ser algo tabú, sino simplemente una parte importante del proceso de innovación. La clave está en no “enamorarse de una idea”. Si no resulta, seguir adelante con la próxima, esto es “fallar rápido”.

Google por ejemplo, dice que los errores para ser productivos tienen tres características: se detectan rápidamente, no son demasiado grandes como para impactar el nombre de la empresa, y nos permiten aprender del error (del libro “El ADN de los Innovadores” de Clayton Christensen).

Crear una cultura de aprendizaje

Como líderes de un equipo, depende de nosotros si queremos generar una cultura de miedo o de aprendizaje. Para crear una cultura de aprendizaje, es importante demostrar al equipo que:

  • los errores o la imperfección son parte del proceso.
  • descubrir y comunicar la falla cuanto antes es más importante que no fallar
  • culpar o juzgar a alguien no mejora la probabilidad de tener éxito, sólo reduce la probabilidad de tener más ideas.
  • testear tiene un objetivo, y es aprender. Si no salió bien, pero aprendimos, significa que tenemos más posibilidades de que nuestro próximo intento sea más exitoso.

Qué podemos hacer hoy

En la práctica, tenemos que practicar más el coaching. Tener más conversaciones con nuestro equipo, pidiéndoles ideas, invitándolos a colaborar, explorar e innovar y que se sientan seguros. Escuchar las ideas atentamente, comparar juntos pros y cons, si es posible conseguir data o testear con el cliente con una mínima inversión. Y finalmente, si no es el camino correcto, no buscar culpables, sino entender que debemos seguir intentando, aprender por qué no funcionó y cambiarlo para la próxima prueba.

Lu Paulise – Coach, book author and speaker

lu paulise

luciana@biztorming.com

@lupaulise

Biztorming Training & Consulting

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *