Principales problemas de las PYMES

Las PYMES son el motor de la
sociedad, pero la tasa de fracaso anual es muy alta. 

En la Argentina hay más de 600,000. Un 15% de
la población entre 18-64 años es emprendedor o dueño de un negocio con menos de
3,5 años de antigüedad, según datos del Global Entrepreneurship
Monitor.
Pero la tasa de fracaso anual es muy alta. En Latino
América el 80% de las pymes fracasa antes de los cinco años y el 90% no llega a
los diez años. En los países en desarrollo entre un 50 y un 75% dejan de
existir durante los primeros tres años, y la principal razón es que el negocio
no es rentable

La mayoría de los emprendedores y dueños de PYMEs encuentran las causas
principalmente fuera de la empresa, en el entorno político-económico. En
general, más allá de las políticas del gobierno de turno, de los vaivenes de la
economía de la región o de las motivaciones de las nuevas generaciones de
empleados, hay algo que hace que algunas empresas fracasen pero que otras
continúen creciendo y hasta se conviertan en grandes empresas

El problema
común que se observa en las PYMES y emprendimientos es su falta de
profesionalización.
Esto implica un enfoque más serio de la empresa hacia
lograr la calidad del producto y servicio que se ofrece, estandarización en las
operaciones, una mejora en la gestión de los empleados, mayor control de los
insumos y sus proveedores, planificación de las acciones, análisis de los
resultados y finalmente, una revisión del liderazgo de los dueños. 
A diferencia de lo ocurre en
la grandes empresas que cuentan con directorios y diversos asesores, la supervivencia de la empresa está
fuertemente relacionada con el conocimiento del dueño.
Muchos de los
empresarios están altamente capacitados, son ingenieros, médicos, contadores,
otros tienen años de experiencia en su trabajo, todos son expertos en su
producto o servicio, pero eso no es suficiente para tener todas las respuestas.
Normalmente los emprendedores se centran
en un producto exitoso, pero otras cuestiones quedan de lado
por falta de
tiempo, desconocimiento, falta de interés en el tema o simplemente por la
incapacidad humana (sí, ¡recordemos que somos humanos!) de poder abarcar todos
los posibles problemas. ¿Te interesaría saber qué otros temas se te pueden
estar escapando de tu análisis?
  
pymes
·        
El liderazgo: la dirección
normalmente tiene una visión incompleta de todos los componentes de la empresa
y su interrelación,  el foco suele estar
en las áreas que nos atraen, se fomenta sin querer el individualismo por tener
que resolver las cuestiones “rápidamente” y falla cada vez más el trabajo en
equipo, los líderes tienen miedo a involucrar a los empleados en las decisiones
y les cuesta maneja la frustración cuando factores externos impactan el
negocio.
·        
El Equipo: no es fácil tener el
olfato para reclutar personal competente, falta mucha capacitación del líder y
de los empleados, falta una estructura salarial justa donde predomine premiar
la experiencia, resistencia al cambio, se teme al de asesoramiento de expertos
externos a la empresa para que no nos “roben las ideas”. En resumen falta tiempo
para escuchar a la gente y para trabajar en equipo.
·        
El mercado: el cliente es el
primer afectado ya que una organización precaria de la empresa y una escasa
capacitación lleva a una mala atención al cliente, no considerando sus necesidades
y quejas en el diseño del producto o servicio. También falta el enfoque en un
tipo de cliente específico, no hay de plan de ventas que considere los picos de
demanda y las bajas de trabajo, y se termina culpando a la economía, a los
empleados o a la mala suerte. Se suelen evitar la inversión en  promoción, y en investigación de mercado: hay
desconocimiento de las ventajas competitivas y debilidades propias, y
minimización de las fortalezas de la competencia.
·        
La planificación: normalmente falta un
plan de negocios, los objetivos a largo plazo no están definidos, si hay objetivos
de corto plazo no se han comunicado a los empleados, falta un análisis de
riesgos potenciales y prevención de los mismos, y aparecen las crisis del
crecimiento por no prever que no sólo es malo no vender, sino también vender
mucho.
·        
La operación: los procesos productivos y de servicios no
están definidos ni organizados considerando los tiempos normales de operación,
hay altos niveles de desperdicios, altos costos por retrabajos y errores, falta
capacidad técnica por la incapacidad de reclutar a la gente correcta, hay mal
manejo de los inventarios, faltan controles de calidad o hay demasiados, pero
los problemas se resuelven tarde o se esconden.
·        
Proveedores: no se suelen evaluar
los proveedores o hacer un seguimiento de su rendimiento, la selección es por
precio, por amistad o por intuición, desorganización y falta de pago a los
proveedores. En algunos casos hay dificultad para conseguir suministros
adaptados especialmente al producto por no tener relaciones de largo plazo con
los proveedores. También suele haber sobre almacenamiento de stock que lleva a
alta inmovilización del capital, altos gastos de mantenimiento y pérdidas por
obsolescencia.
·        
Resultados: la falta de gestión de
indicadores lleva a que los resultados se vayan observando intuitivamente en el
día a día por mera observación del dueño 
por comentarios de los mandos medios, sin seguir una tendencia mensual o
hacer un análisis de desvíos versus los objetivos planteados.  En los emprendimientos más pequeños no se
consideran los costos fijos al momento de definir los costos totales, y
encuentro que muchos no saben diferenciar los gastos personales de los
relacionados con el negocio, lo que dificulta la evaluación de la rentabilidad
de la actividad. En muchos casos los temas de resultados son directamente delegados
a un contador externo, con lo que no se toman acciones concretas para cumplir todas
las obligaciones o exigir las cobranzas, y los fondos no son gestionados considerando
el presupuesto integral de la empresa.
·        
Mejora continua: en definitiva, apenas
hay tiempo para producir, ¿cómo vamos a mejorar? Los problemas se van “pateando
para adelante” y sólo resuelven cuando ya no queda otra opción, de manera
intuitiva y sin un análisis profundo de los hechos y tendencias reales.
Si alguno de estos
problemas está ocurriendo en tu PYME, es momento de accionar antes de entrar en
el 90% que debe abandonar la empresa. En los próximos posts iremos viendo cómo accionar
en cada uno de estas áreas.
¡Éxitos!

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