Cuando hay Crisis, hay Oportunidad

Es en estos días de tanta incertidumbre, que los proveedores no quieren entregar, los plazos de pago se acortan y los empleados desesperan, todos estamos en crisis. Las crisis son hitos que indican cambios, para bien o para mal, por lo cual también es un momento en que podemos aprovechar para ver oportunidades y hacer las cosas de manera diferente. En gran parte depende de la actitud mental de la persona que enfrenta la crisis. Para los chinos por ejemplo, la palabra crisis o “weiji” se compone de dos ideogramas: peligro y oportunidad. Es una transición entre lo que fue (pone en jaque nuestra comodidad) y lo que vendrá (miedo y ansiedad ante la necesidad de renovarnos).

En Argentina vivimos de crisis en crisis,  ¿hasta dónde bajar los precios para ser competitivo?, ¿cómo garantizar la fidelidad del cliente?, ¿cómo conseguir nuevos clientes si otros competidores en lugares remotos pueden ofrecer los mismos servicios a la cuarta parte? Como resultado de esto muchas empresas pueden desaparecer, pero otras pueden crearse y ocupar su lugar, y buscar nuevos nichos creados no solo por la crisis sino también por las nuevas tecnologías y complejidades del sistema.
Ante una crisis entonces tenemos dos opciones: o nos atemorizamos al verla de manera pesimista sólo como una señal de peligro fatal, o cambiamos nosotros mismos y nos decidimos con optimismo y coraje a sacar el máximo provecho de las oportunidades. Otro proverbio chino dice que si queremos un cambio en el entorno, debemos empezar por cambiar nosotros mismos.
Quizás es el momento de delegar algunas tareas, de contratar nuevos empleados, de buscar productos o mercados nuevos. ¿No lo hacemos porque estamos muy estresados? Como empresarios y líderes, con varias familias a cargo, debemos estar relajados. ¿Cómo estar relajados si no sabemos que hacer mañana, qué precios poner o cómo pagar? Con práctica se puede lograr. Y debemos hacerlo por el bien propio y de los que dependen de nosotros.
Aquí comparto una lista de actitudes que seguramente nos invaden pero nos restringen de pensar con claridad, y cómo podemos cambiarlas para liderar y lidiar mejor con la ambigüedad:
  1. Multitasking: como empresarios, lidiamos con diferentes tareas, desde negociar precios hasta motivar empleados, pero no podemos actuar igual en todo momento. Es importante estar consciente en cada actividad que hacemos y utilizar las habilidades y actitud necesaria en cada momento. No podemos tratar a un proveedor, como tratamos a un empleado o a un miembro de la familia. Listar las tareas que hicimos en el día y evaluar cómo nos comportamos ayuda a ver qué podríamos haber hecho mejor y hacerlo diferente la próxima vez. Pedirle a alguien de confianza y honesto que nos ayude a evaluarnos es  muy útil.
  2. El pesimista: Muchos jefes están constantemente criticando, viendo el lado negativo delas cosas o pensando que el tiempo pasado fue mejor. Si es tu caso, pensá honestamente qué cosas normalmente decís que pueden desmotivar a tus empleados y tratá de evitarlo en el futuro buscando razones para estar satisfecho con tu trabajo.
  3. Anti-Conflictos: No es Bueno pelear, pero tampoco lo es evitar toda disputa. Las disputas son intercambios de ideas y pueden genera buenos resultados si son tratadas en el momento. No hay que comprometerse emocionalmente con las discusiones, sino evaluarlas fríamente, descomprimir los conflictos sacándolos a luz y obtener algo positivo de ellos.
  4. Ideas complejas: hay personas que suelen tener pensamientos muy complicados, y sólo confunden a los demás al hablar. ¿Suele ocurrirte que no te entienden? Buscá simplificar, describir tu idea en 25 palabras o menos. Al menos intentarlo una vez al día, con práctica se puede lograr.
  5. Comunicación compleja: similar al caso anterior, es hablar de manera muy compleja, sobre todo con jerga específica u oraciones muy largas. Nuevamente, si a la gente suele costarle entenderte, limítate a hablar de 5 puntos principales, y preguntale a la gente si te comprendió antes de seguir con el resto.
  6. Contadores: Si sos de los que necesitan mucha información antes de tomar una decisión, y normalmente prestás atención hasta a los pequeños errores, esta obsesión por los detalles puede impedirte ver el “bosque”. Tratá de ver proyectos anteriores y analizar si tanto análisis fue necesario. Practicá viendo el largo plazo con una visión más amplia del problema.
  7. Visión estrecha: Una visión muy cerrada puede impedirte ver oportunidades y dejarte débil ante la competencia. Hay que entrenarse para ver no sólo el presente, sino también el pasado y el futuro, y abrir la cabeza para recibir el feedback de nuestros allegados o expertos en el tema.
  8. Repetidores: Son quienes creen que han encontrado la fórmula para hacer algo, y lo hacen siempre igual. Las cosas cambian con el tiempo, y más en épocas de crisis pueden cambiar muy de golpe y lo que era exitoso puede  no funcionar más. Si sos de seguir este patrón, o ves que las cosas están fallando más seguido, es conveniente empezar de a poco a pensar en el futuro, e imaginar cómo las cosas podrían ser diferentes. Tomar pequeños riesgos puede ayudar a ver el cambio como algo prometedor.
Epero estos consejos sean útiles, ya lo decía Henry Ford: Si piensas que puedes hacer algo o si piensas que no puedes hacerlo, en ambos casos tienes razón.”
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